Y la joya de la corona del pueblo es su jardín con el romántico nombre de Jardín de los Susurros. Todo pueblo tiene su bosque y éste regala dónde respirar aire puro en el centro de Barcelona. Uno de los pocos jardines que quedan lo abren a la ciudad.

Bellavista del Jardín del Norte ha sido durante 2 años un local abierto al público, si bien desde octubre 2018 los mil metros cuadrados de local más el jardín serán exclusivos para albergar actividades y actos privados, tales como eventos de empresa y celebraciones particulares.

Merece la pena organizar uno o asistir como invitado pues la experiencia de la gastronomía rodeada de árboles sobre un manto verde de césped recién cortado no tiene precio. Huele a verde, a hierba fresca.